El olivar superintensivo y las ventajas de la mecanización

Los puntos clave del éxito del sistema de cultivo superintensivo o en seto residen en dos aspectos novedosos que lo diferencian de otros modelos planteados con anterioridad: 

  • La utilización de máquinas cabalgantes empleadas en la vendimia, que permiten con escasas modificaciones y rendimientos elevados la recolección en conjunto de la aceituna.
  • La elección de variedades de escaso vigor, precoces, poco alternantes y muy productivas también ha sido decisiva para adaptar el sistema de cultivo.

En el sistema superintensivo se usan marcos de plantación con distancia entre plantas de 1 a 1,5 m y de 3 a 7 m entre calles, dependiendo de la latitud y de la disponibilidad de agua. Los principales factores limitantes para determinar el marco de plantación son la iluminación y la disponibilidad de agua. Se forman árboles con un único eje central y con altura limitada a 2,5m. Alturas superiones suponen sombreamiento en las partes bajas de las plantas de la fila contigua, lo que reduciría la productividad de dichas zonas. Con estos marcos de plantación las plantaciones en seto tienen unas densidades de más de 2000 plantas/ha. La densidad limita la intercepción de radiación con un impacto determinante en la productividad, las necesidades hídricas y el manejo, especialmente en la maquinaria para recolección. A su vez la intercepción se encuentra determinada por la orientación de las filas.

 

Con densidades tradicionales habría que esperar hasta los 6 o 7 años para tener un olivar productivo, pero en plantaciones superintensivas aplicando poda y riego adecuados y una buena fertilización la primera cosecha puede darse a los 3 años con una producción mayor de 2.000 kg/ha. La plantación en seto suele alcanzar su máximo de producción a los 4 o 5 años, con rendimientos de 13.000-15.000 kg/ha, que se mantiene en niveles rentables (mayores de 8.000 kg/ha) hasta pasados los 15 años. 

La producción se fundamenta en la optimización del uso del medio productivo (suelo, disponibilidad de agua y radiación solar) y minimiza el empleo de factores externos (fertilizantes, plaguicidas, fungicidas, etc).

La inversión inicial es más elevada que en plantaciones con menores densidades, pero queda amortizada a los 5 o 6 años. La rentabilidad de estos cultivos se basa en su rápida entrada en producción y en la mecanización total de la recolección, que se realiza con máquinas autopropulsadas cabalgantes que alcanzan rendimientos de trabajo superiores a 0,5 ha/h lo que reduce enormemente los costes de recolección (que pasan de suponer un 77% de los costes totales en plantaciones tradicionales a un 31% en cultivos superintensivos). Adicionalmente este sistema de cultivo implica un manejo muy cuidadoso de la aceituna que no se golpea ni se tiene que recoger del suelo.

La repercusión de los resultados obtenidos en las primeras plantaciones, el aumento de la rentabilidad, la facilidad de manejo y un entorno propicio para la venta de aceite ha ocasionado que se incorporen nuevos productores y otros ya presentes se reposicionen modernizando sus explotaciones de cara al futuro. Otro aspecto relevante a tener en cuenta de cara a prever la evolución de la superficie destinada a olivar en seto es la previsión de la eliminación de las ayudas europeas, lo que provocará un descenso en la producción tradicional a corto plazo, por lo que se tendrá que apostar por plantación en seto para asegurarse un aceite de calidad a bajo coste.

Gracias a la creación de una cultura del aceite de oliva cada vez mayor, su consumo no deja de crecer y los consumidores cada vez son más exigentes en cuanto a la calidad deseada. Por ello el olivar en seto ofrece buenas perspectivas a futuro, ya que la recolección de la aceituna se produce en el punto de madurez óptimo y directamente del árbol, en comparación con otros sistemas de cultivo que prolongan más los periodos de recolección y con ello obtienen una calidad de aceituna más heterogénea incluso recogiendo aún aceituna del suelo, con las implicaciones que conlleva en cuanto al descenso de calidad de los aceites obtenidos a partir de ellas.

Por lo tanto, la adopción de sistemas superintensivos aprovecha mejor los recursos disponibles, permite la mecanización casi total de las operaciones favoreciendo así la recogida y transporte de la aceituna en óptimo estado hasta las almazaras donde la calidad de la materia prima es determinante para la extracción de aceites de calidad.